domingo, 21 de marzo de 2010

Alexis Yañez, payador de Lo Barnechea

“Improvisar es fácil, pero dejar algo en el otro, “decir” algo y hacerlo bien es muy difícil; para eso se requiere tiempo y preparación”

Para conocer a este joven payador de 28 años, subí hasta su casa en lo alto de una montaña en el sector del Arrayán. Allí, junto a su señora, conversamos sobre su experiencia como poeta popular, y no faltaron los cantos improvisados que demostraron su dedicación y talento.


¿Cómo te iniciaste en el mundo de la poesía popular?
Tengo entendido que tiene que ver con una tradición familiar.Sí, mi familia siempre ha vivido en el Arrayán y no soy el único que se dedica a esto. Yo conocí la paya y poesía popular gracias a mi abuelo, Custodio Gana; él era poeta y cantor a lo divino, por lo que escuchaba sus versos desde pequeño. A los doce años comencé hacer rimas, hasta que aprendí a hacer la décima, que es la métrica que usa el payador. Luego me enseñó a tocar guitarra, lo que me ayudó a mejorar la décima, porque se puede escribir, pero para improvisarla necesita ser cantada.


¿Hay otras personas o familias que también se dediquen a esto dentro de la comuna?
En estos momentos no somos muchos; hay un cantor a lo divino, don Facundo Rué, que vive en el sector de Las Lomas; él ha participado del canto a lo divino que organizamos todos los años en diciembre con el fin de preservar el canto propio del sector, porque aquí había muchos cantores y poetas y de un día para otro se perdieron. Creo que hay que cultivar el arte de la comuna; siempre estoy participando de cantos a lo divino en diferentes lugares fuera de Santiago (Codegua, Aculeo) y también asisto a encuentros de payadores.


Entonces tu obra está muy ligada a la necesidad de rescatar y promover la poesía popular de Lo Barnechea.
Sí, de hecho, cuando participo en los encuentros, siempre digo de dónde soy; me gusta decir que soy del Arrayán, de Lo Barnechea, por lo que ya todos saben que soy de aquí. Me interesa llevar el nombre de mi comuna fuera de Santiago, y mostrarla como un sector que es una reserva cultural, donde hay gente campesina, huasos, arrieros, poetas, grupos folklóricos. Me gusta mostrar que aquí hay cordillera, campo, difundir nuestra comuna. La gente debe saber que Barnechea se formó gracias el trabajo de la minería y de los arrieros.


Cuéntanos de qué se trata la paya, tengo entendido que tiene ciertas reglas y dinámicas específicas.
Claro, un payador no puede hacer una paya solo; si me pongo a cantar ahora no estoy “payando”, estoy improvisando, porque la palabra paya viene del aymara payo, que significa dos. Tienen que haber dos payadores o más para que haya paya. Hay diferentes formas de hacer la paya: en el “banquillo”, por ejemplo, el payador se sienta en un banquillo imaginario y se le bombardea con preguntas que el tiene que responder; “hasta agotar la rima”, hay una rueda de payadores que van agotando la rima hasta que se acaba y el que pierde va saliendo de la rueda. También esta el “pie forzado”, donde el público da frases para que el payador termine la décima con esa frase. Cuando en la televisión vemos que van a payar, en realidad no son payadores; uno lo nota porque un payador nunca usará una muletilla como “Ay sí”, como lo hacen generalmente en la tele; el payador trata de evitar las muletillas o de rellenar con algo, busca las palabras adecuadas y cuando canta, siempre tiene que decir algo, dejar algo, y por supuesto, hay una métrica que se respeta, que es el octosílabo y la décima.


¿De qué se trata el canto a lo divino y el canto a lo humano?
El canto a lo divino va dirigido a Dios o a los santos y tiene fundamentos bíblicos; se puede hacer un verso de cualquier párrafo de la Biblia. El canto a lo humano está dividido por distintos temas, se puede por ejemplo cantar por amor, por ponderación - donde se magnifican las cosas- por mentiras, travesuras.



¿Y tú en qué “categoría” te sitúas o te sientes más cómodo?
Yo me describo como cantor a lo divino, poeta popular y payador. El canto a lo divino canta versos a lo divino, el poeta hace versos y el payador improvisa los versos. En el canto a lo divino canto mis propios versos, y muchas veces también recojo versos de antiguos poetas; aquí está prohibido improvisar porque hay un respeto, es un ritual que se rige exclusivamente por el texto bíblico y por lo tanto requiere un estudio profundo de la Biblia. La idea es transmitir aquello que uno considera importante o significativo de esa lectura; no se trata sólo de relatar una historia, sino de transmitir su sentido. Al improvisar, en cambio, uno empieza a hacer una décima y no se sabe cómo va a terminar, ésa es la diferencia fundamental. Cuando se hace un verso a lo humano, uno se olvida un poco del respeto, pero también se debe hacer con calidad. A mi me gusta mucho el canto a lo divino, pero la paya también me atrae mucho y estoy constantemente intentando mejorar.


Con respecto a la larga tradición de la poesía popular, ¿Por qué crees que la paya aún se mantiene vigente?
La paya atrae mucho porque implica un desafío, es una competencia, aunque ahora es distinto a como se daba antiguamente, hay otra relación entre payadores, muy diferente a la que se dio, por ejemplo, con el contrapunto entre el mulato Taguada y Javier De la rosa, que supuestamente duró varios días y finalmente el mulato se suicidó. Ahora hay una relación más amistosa y existe un gran respeto por el otro; uno respeta al payador que es más antiguo, no se le ataca si está cayendo, sino que se le eleva y celebra. Hay excepciones donde el payador quiere derrotar a su compañero y esto es válido cuando ambos son muy buenos y quieren medir fuerzas, pero por ningún motivo quedarán enemistados, sino que se creará un lazo más fuerte.


¿A qué payadores más antiguos admiras?
De los más antiguos admiro a Raimundo Madariaga, payador de Cartagena que canta a lo divino. También respeto mucho a Francisco Astorga, por su trayectoria, su capacidad de improvisación; él ha sido un maestro para varios cantores jóvenes; a mi me ayudó mucho en el tema del canto a lo divino.


LA IMPROVISACIÓN
Alexis me sugirió proponerle un “pie forzado” para improvisar con su guitarrón. Le dicté la frase “amor a la lectura” y en cuestión de segundos compuso esta décima:
Al cantar con alegríaAl cantar con alegría Yo entrego mi tradiciónTocando mi guitarrón Cultivando poesíaY la juventud de hoy díaPor las épocas futuras Hay que mostrar la cultura Para cumplir nuestras metasCultivamos los poetasel amor a la lectura


¿Cómo lo conociste y de qué manera te insertaste dentro del resto de payadores chilenos?
Mi abuelo me enseñó mucho, pero no me podía llevar a las ruedas de canto porque aquí los cantores se perdían -al no ser propietarios de sus terrenos se fueron y los más antiguos fueron muriendo- y no quedaron cantores. Mi abuelo no tenía con quién cantar ni compartir, él mismo me contó que por ese motivo dejó de escribir. Yo también estaba encerrado acá, cantaba mis versos, pero no podía mostrarlos o improvisar con alguien más, hasta que me llamaron del taller de Manuel Sánchez, quien me invitó a aprender el guitarrón y así se me fueron abriendo puertas. Un día decidí ir a cantar a lo divino a Lourdes, fui solo, sin conocer a nadie, y fue ahí donde me acogió Pancho Astorga. En general, los cantores a lo divino son muy hermanables, así que todos me recibieron muy bien. Astorga me hizo cantar con él, y a partir de entonces me ha ido guiando; me invita siempre a cantar o a payar.



¿Hay mujeres dentro de este circuito?
Personalmente, conozco a dos mujeres que se manejan bastante bien, la hermana de Francisco Astorga, Cecilia Astorga, y Myriam Arancibia, su esposa. Ambas son muy buenas payadoras, ¡incluso mejor que varios hombres!



EL GUITARRÓN
El cantor me cuenta que el guitarrón es un instrumento único en el mundo y fue creado en Chile. De gran delicadeza y complejidad, consta de 25 cuerdas, y está hecho para el canto a lo poeta. Según Yánez, cada elemento tiene sentido con respecto al canto mismo:
21 clavijasque representan las 21 entonaciones del canto a lo poeta
4 cuerdas que se llaman “diablitos” que representan la cuarteta del verso.
5 ordenanzas, agrupación de cuerdas que representan las 5 décimas del verso
2 Puñales símbolo de la batallas del payador.
“Este guitarrón se lo encargué a Anselmo Jaramillo, quien se dedica a hacer este tipo de instrumentos que son bastante difíciles de conseguir.”


Alexis tiene una hija de 8 años, Moira, a la que también le gusta mucho la poesía popular y está interesada en aprender.
Su señora, Rocío Gutiérrez, prefiere acompañarlo y apoyarlo en esta labor artística a la que “uno no se puede dedicar ciento por ciento, ya que el trabajo o los estudios lo impiden y es lamentable, porque así se pierden muchos talentos”.
También nos cuenta que los encuentros de payadores nacionales son esporádicos y son organizados por los mismos artistas, por lo que a veces resulta difícil conseguir los teatros y lo necesario para realizar una buena presentación.
Sin embargo, esto no le impide a Alexis seguir creando, con el talento y la dedicación de un verdadero artista.



Bernardita Bravo P.

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